Los principios éticos son entonces estas ideas fuerza fundamentales, coercitivas y orientadoras, originadas espontáneamente en el seno de la cultura, -entendida como los usos y costumbres sociales-, o acuñadas por la reflexión filosófica metafísica, que pueden ser iluminadoras de la conducta humana o enormemente desorientadoras, ya que como metafísicas que son no son contrastables con la realidad sino con la reflexión, que nos puede llevar a cualquier irrealidad o desatino, y como espontáneas, dependen del crecimiento azaroso de las formaciones culturales de cada época y lugar.
Lo que muchos sostienen, entre otros Maturana, creo, es que los principios éticos (o los valores) son preferencias emocionales individuales, dentro de un medio cultural específico.
Y conviene considerarlos como lo que son, preferencias irracionales que nos dan nuestras emociones, por mucho que tratemos de razonarlas.
Queda abierta esta prodigiosa conversación.